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El especialista en transportes y académico de la Universidad de Santiago, Dr. Juan Pedro Sepúlveda, señala que el aumento de siniestros por esta causa reportado por la Conaset debiese atacarse con campañas enfocadas en escolares, para disminuir esta cifra en el mediano y largo plazo. “Las campañas debieran estar orientadas hacia niños y jóvenes, ya que los principales accidentes se dan los viernes y sábados, a comienzos de la noche, y entre las tres y cinco de la mañana. Es muy probable que un porcentaje importante de estos automovilistas sea gente de este grupo etario”, afirma.

Los choques provocados por consumo de alcohol están lejos de disminuir. Según un estudio de la Comisión Nacional de Seguridad del Tránsito (Conaset), si en 2016 se registraron 6.787 accidentes por esta causa, en 2017 fueron 6.981. El contraste es mayor si se compara con datos de hace una década: en 2008, se registraban 4.205 siniestros ligados a este factor.

Para el experto en transportes y académico de la Universidad de Santiago de Chile, Dr. Juan Pedro Sepúlveda, esta cifra revela la necesidad de que el Gobierno oriente sus campañas en adolescentes y jóvenes, para que el impacto se refleje en el mediano y largo plazo.

“Las campañas debieran estar orientadas hacia los alumnos de los colegios, ya que los principales accidentes se dan los viernes y sábados, a comienzos de la noche, y entre las tres y cinco de la mañana. Por lo tanto, es muy probable que un porcentaje importante de estos automovilistas sea gente joven”, sostiene. “El consumo de alcohol suele ser muy alto en este grupo etario”, insiste.

De acuerdo al informe, los choques por ingesta de alcohol ocurrieron con mayor frecuencia entre las 21.00 y las 23.59 horas, y entre las 3.00 y las 5.59 h. Si bien en los días de semana hubo más siniestros, la mayor cantidad de fallecidos se produjo los sábados y domingos.

Por otra parte, el académico del Departamento de Ingeniería Industrial del plantel estatal señala que además de la Ley Emilia o de Tolerancia Cero, debiesen existir herramientas de control más innovadoras, para disminuir la cifra en el corto plazo.

“El control debiera focalizarse especialmente en aquellos que tienen entre 18 y 25 años, mediante checkpoints o puntos de sobriedad. En Estados Unidos, también están las claves de ignición, que detectan a quienes ya han tenido problemas de alcohol, obligándoles a portar un aparato que obliga a quien conduce a evaluarse cada vez que se sube al vehículo: si presenta un cierto nivel de alcohol no permisible en la sangre, el vehículo no parte”, afirma.

Finalmente, considera que se debiera considerar el historial del conductor al momento de proporcionarle la licencia. “Si tiene infracciones o ha infringido la ley por consumir alcohol, debiesen acotarse los tiempos de permiso de circulación de la licencia”, considera. “Hay que hacer un seguimiento de aquellas personas que ya han infringido la ley, para un mayor control”, concluye.