Este martes 8 de septiembre se espera la votación en particular en la comisión de salud, del proyecto de
despenalización del aborto en tres causales, luego que la votación del pasado 1 de septiembre fuera aplazada,
por el retraso en la elaboración del documento, que reuniría todas las indicaciones que el gobierno y algunos
parlamentarios ingresaron.
La ciudadanía ya no resiste más retrasos en la votación de este proyecto, Chile no puede seguir permitiendo
que el gobierno y los parlamentarios cedan ante la presión de una minoría, que amparada en una ideología
religiosa, busca seguir vulnerando los derechos de las mujeres y perpetuando el tránsito nacional por el
subdesarrollo. En medio de la crisis de confianza sin precedentes que está sufriendo la clase dirigente, nuestros
parlamentarios no pueden legislar de espalda a sus electores, no pueden responder a intereses mezquinos e
ignorar lo que Chile ya decidió. Más aún cuando en la mayoría de las encuestas de opinión, las y los ciudadanos
que se han manifestado a favor de este proyecto alcanzan más del 70%, siendo el proyecto de ley con más
amplio respaldo.
Este proyecto entregará un piso mínimo de dignidad y protección de los derechos sexuales y reproductivos de
las chilenas, evitará seguir criminalizándolas, las protegerá de abortos clandestinos y pondrá a su disposición
una opción segura, cuando dolorosamente tengan que enfrentar alguna de las tres causales que busca
despenalizar este proyecto. La falta de humanidad y el fanatismo religioso de una minoría, no puede obligar a
la gran mayoría de las y los chilenos a ignorar el sufrimiento de la joven pareja de Iquique que enfrenta un
embarazo inviable, que clama por un aborto terapéutico para resguardar la vida y la salud de esa joven madre.
Una minoría no puede obligarnos a ser indiferentes frente al drama de la niña de Curicó, que fue violada en
forma reiterada y hoy enfrenta un embarazo junto con muchos sueños rotos a su corta edad. Aquellas
minoritarias fuerzas oscuras, que juegan a los dados con el destino de las chilenas, no pueden continuar
presionando a nuestros parlamentarios ni al estado chileno, para que continúen sin dar soluciones al
sufrimiento de nuestras compatriotas.
Solo 19 mujeres y 101 hombres decidirán el destino de las chilenas, decidirán si las mujeres en nuestro país
somos sujetas de derecho o ciudadanas de segunda categoría sin opción de decidir. Son 120 las y los llamados
a escuchar la voz de la ciudadanía, la voz de millones. Los emplazamos a votar pensando en las y los electores
que los llevaron al parlamento, en las mujeres, en Chile, a no ceder a las presiones de índole religiosa, a no
permitir que nuestro país siga desconociendo los acuerdos internacionales que ha suscrito libremente, a
legislar pensando en el bien común, a defender nuestro estado laico, a proteger los derechos humanos de las
mujeres y a honrar el poder que hemos puesto en sus manos.