El director de la Escuela de Psicología y Doctor en Ciencias de la Educación,
Mario Morales, afirma que la decisión adoptada por las autoridades es
acertada, pues “la inasistencia clases es severamente perjudicial para el
proceso educativo, pues los contenidos que no son vistos en la sala de clases
no se vuelven a revisar”.
Por Fernando Abarca
Tras un 2015 regido por el horario de verano, el ministro de Energía, Máximo Pacheco,
anunció que entre mayo y agosto próximo, se retrasará en 60 minutos el correspondiente
a Chile continental, con lo que volverá al de invierno.
La principal causa que esgrimió la autoridad, es el incremento en el ausentismo escolar,
que -por ejemplo- en junio alcanzó un 2,4 por ciento, periodo del año donde el amanecer
se producía a las 8:45 de la mañana.
Para el director de la Escuela de Psicología y Doctor en Ciencias de la Educación, Mario
Morales Navarro, la decisión de la autoridad es acertada, dado que la inasistencia a
clases es severamente perjudicial para el proceso educativo, porque los contenidos que no
son vistos en la sala de clases no se vuelven a revisar.
Evitar la ausencia escolar
Para el académico es fundamental que el estudiante asista a clases. A su juicio, hay una
cantidad de contenidos importantes que se deben aprender en el aula mediados por un
educador, de modo que faciliten su proceso de internalización.
En este sentido, es esencial la presencia del estudiante en la sala, porque “no se puede
desarrollar el proceso de enseñanza sin tenerle presente. Su ausencia, de todas maneras
perjudica enormemente lo que se refiere a la calidad de los aprendizajes”, enfatiza el
experto.
El especialista insiste en ello, dado que la inasistencia rompe la dinámica con que se
desarrolla la enseñanza, la que se caracteriza por metodologías que obedecen a una
estudiada planificación, cuyas unidades están directamente conectadas y son
dependientes.
“Todas las unidades tienen una secuencia y generan una didáctica donde lo trabajado hoy
tiene que ver con lo visto ayer”, argumenta el investigador.
Añade que “cuando los niños faltan, incluso por enfermedad o por otro motivo, influye en
esta secuencia. Van a haber contenidos que no estarán internalizados y eso generará a la
larga estudiantes que no dominan ciertos contenidos y no desarrollan las habilidades que
se pretenden en torno a todo lo que significa procesos de enseñanza”, subraya el Dr.
Morales.
Enfatiza que en el largo plazo, la repetición de inasistencia provoca negativas miradas.
desde una perspectiva global; porque la sumatoria de este tipo de sucesos repercute en
que el estudiante pierde contenidos que difícilmente logrará adquirir.
“Cada año esto termina siendo acumulativo, porque finalmente ese estudiante termina el
colegio teniendo carencias de algunos contenidos que después es muy difícil que pueda
recuperarlos por todo el tiempo que implica el proceso de enseñanza”, enfatiza el
psicólogo.
El Dr. Morales llama a que factores físicos como la luminosidad o la falta de horas para
dormir, sea considerado dentro del debate educativo, porque son aspectos importantes
para sopesar a la hora de establecer parámetros que mejoren la calidad y los procesos de
la educación chilena.
Se podría decir que en la medida del gobierno “hay un ahorro de energía, pero no es tan
significativa. Es más importante todo lo que tiene que ver con la integridad del niño, que
claramente está sobre lo otro”, concluye.