Científicos de la Universidad de Santiago implementaron una
solución ecológica y útil para lugares aislados, que no cuentan
actualmente con suministro eléctrico.
Por Andrés Zanetti Aránguiz
Una innovadora tecnología que permite almacenar energía en forma de
hidrógeno está siendo utilizada por los doctores Daniel Serafini y Álvaro
San Martín, académicos del Departamento de Física de la Universidad de
Santiago de Chile.
Según explica el Dr. Serafini, una de las ventajas de esta tecnología es que
permite superar la intermitencia natural que presentan actualemente las
energías renovables no convencionales (ERNC), como la solar y la eólica. El
hidrógeno se genera en horas de baja demanda eléctrica por medio de la
electrolisis del agua. Luego según las necesidades, se genera energía
eléctrica, empleando el hidrógeno almacenado en un dispositivo
electroquímico denominado Celda de Combustible o FC (de Fuel Cell del
Inglés) de manera muy eficiente y sin dañar el Medio Ambiente. Esto porque
la combustión de hidrógeno genera vapor de agua como único producto,
libre de gases de efecto invernadero y de material particulado.
Almacenar energía en forma de hidrógeno es una solución que aventaja a las
baterías de litio. “Competimos con las baterías de litio y estas últimas son
mucho más caras, más pesadas y además tienen problemas tecnológicos de
escala, es decir, a igual tamaño rinden mucho menos”, precisa el Dr.
Serafini. Según el experto, las reservas de litio que quedan en el mundo, con
la tecnología actual de las baterías, “alcanzan para electrificar sólo el 40 por
ciento de la flota de autos de Estados Unidos”.
Otra característica relevante de la iniciativa es que se trata de una solución
especialmente atractiva para lugares aislados y que actualmente no cuentan
con suministro eléctrico. Los académicos implementaron un modulo
demostrativo en Til Til, lugar donde además se emplaza el piloto de este
proyecto que se mantiene en funcionamiento desde mediados de 2015.
Además, en el campamento minero (a 1.520 metros de altura), está
funcionando un modulo generador a partir de las energías fotovoltaica y
eólica, al cual se le acoplará próximamente un respaldo de hidrógeno. El
proyecto ha sido realizado con una inversión de más de 150 millones de
pesos, los cuales fueron financiados por InnovaChile CORFO (132 millones
de pesos) y por la Minera San Pedro.
El Dr. San Martín destaca que el proyecto que encabeza ha tenido buena
recepción en el gobierno y que lo que se requiere ahora, es aumentar la
participación de la empresa privada. “En los países avanzados, se han
financiado desde hace decenas de años y con centenas de millones de
dólares, diversos programas tanto públicos como privados para el avance de
la tecnología del hidrógeno”.
Por eso no es extraño, que ya hoy existan tres compañías (Hyundai, Toyota y
Honda) que ofrecen al mercado autos con celdas de combustible fabricados
en serie. Estos autos alimentan su celda de combustible con el hidrógeno
almacenado en un contenedor especial a cerca de 700 atmosferas de presión.
En menos de cinco minutos, cargan desde una “hidrógenera” los 4
kilogramos de hidrógeno que les proporcionan una autonomía de cerca de
500 kilómetros. Eso es algo que los autos con baterías no pueden hacer.
Frente a estos desarrollos, organismos del Estado, ya han reconocido en
Chile la importancia futura del hidrógeno para lograr un transporte público
limpio y no contaminante. Al respecto, ambos investigadores coinciden en
que este es un primer paso muy importante.
Mercado objetivo
Una de las ventajas de implementar en Chile este tipo de tecnología es que el
país tiene enormes recursos de ERNC de todo tipo (Solar, Eólica,
Geotérmica, Hidroeléctrica, Mareomotriz), y el uso del hidrógeno resulta
altamente conveniente para eliminar el problema de la intermitencia de ellas.
Los investigadores afirman que la presente iniciativa “no tiene como
mercado objetivo la gran industria por ahora, pero sí lugares aislados, como
pequeños poblados o caletas lejanas al sistema interconectado, pequeños
piques mineros, caminos en construcción, etcétera”. Actualmente esperan
implementar íntegramente el proyecto a mediados de este año. Si bien
reconocen que es necesario que la tecnología sea más competitiva en
términos de precios, sostienen que éstos han bajado notablemente en el
último tiempo, por el enorme desarrollo de los autos con Celdas de
Combustible.
Además aseguran que la comparación de precios que generalmente se hace
en Chile con la energía generada en base a hidrocarburos, no es justa.
Principalmente, porque estas tecnologías no se hacen cargo de las
externalidades negativas asociadas a ellas y por todos conocidas y padecidas,
tales como la contaminación por el material particulado, gases de efecto
invernadero, etcétera. “Para los estados, al final el barril resulta más caro de
lo que aparentemente cuesta”, afirman.