El uso de Smartphones: los desafíos de una educación del futuro.

 

Con la reciente vuelta a clases el celular en el aula es un tema que siempre genera controversia, ya que puede utilizarse para aprender de manera más rápida y eficiente o puede generar distracción. En este contexto, el uso del teléfono móvil se ha incrementado a nivel mundial, y Chile es uno de los países más conectados a internet, siendo los “millennials”, nativos digitales, los que lo emplean mayoritariamente a la hora de mantenerse actualizados.

El último Estudio de Móviles en Latinoamérica realizado por IMS permitió demostrar que el 71,7% de los chilenos cuenta con acceso a internet, y además reveló que los jóvenes de entre 18 y 35 años son los que en mayor medida utilizan los dispositivos electrónicos.

¿Pero es el smartphone una herramienta necesaria en el proceso de aprendizaje? Según varios educadores y docentes, si bien no es algo mandatorio, es absolutamente prioritario construir la formación a partir de sus múltiples destrezas comunicativas y no contra ellas. Y es que el problema no es la tecnología en sí misma, sino la implementación de una metodología que saque todo el provecho para generar contenidos necesarios en la educación, especialmente en un mundo donde los trabajos están evolucionando continuamente.

En este sentido, las cifras reflejan una realidad que es necesario atender: los smartphones están presentes en todos los ámbitos y la sala de clases no es la excepción. En este contexto, parece ser que el camino natural sería capacitar a los docentes para poder integrar los dispositivos y enseñar de manera que los alumnos, acostumbrados al mundo digital, puedan interesarse por las asignaturas y aprender en su propio entorno.

Hay varios casos de éxito en la utilización de smartphones en el aula, incluso a nivel local, donde algunas universidades chilenas han implementado dicha tecnología para mejorar la experiencia en terreno.

Un ejemplo de esto lo podemos encontrar en carreras ligadas a las ciencias, agronomía y o incluso geografía, donde gracias los sensores incorporados en los smartphones y algunas apps, los estudiantes pueden recibir clases prácticas de una forma mucho más interactiva y colaborativa. Todas las tendencias muestran que es importante fomentar el uso del celular e integrarlo en el proceso de enseñanza, para que los profesores canalicen esta herramienta y busquen formas distintas de incluir los smartphones como material de apoyo en sus clases.

Según Juan Olano, director de Portafolio para HMD Global, el Hogar de los teléfonos Nokia, «las personas pueden tener hoy en su bolsillo un aparato que tiene prácticamente las mismas funcionalidades que un computador y esto permite que los estudiantes busquen información, accedan a documentos en línea o manejen determinadas aplicaciones con fines didácticos mediante el uso de su propio móvil. Sistemas Operativos como Android integran aplicaciones que permitirán aprender de manera más dinámica y colaborativa entre alumnos, lo cual es un aporte en este sentido”.

Los dispositivos móviles son una manera muy efectiva de interactuar con los adolescentes por medio de un código comunicativo que conocen y al que están acostumbrados. Sin duda, los dispositivos son especialmente útiles para fomentar el aprendizaje colaborativo y los sistemas de ayuda entre estudiantes, y al mismo tiempo, facilitan enormemente el desarrollo de planes de educación a distancia, desafíos que, si bien parecen lejanos, cada vez son más necesarios en un mundo digitalizado que está en constante evolución.