Estudio fue realizado por tesistas de Geografía de la Universidad de Playa Ancha y
consideró los los instrumentos de ordenamiento territorial vigentes.
Con el análisis de cambios de uso de suelo en el borde costero, desde Quintay a
Tunquén, ocurridos entre 1965 y 2014, tesistas de la carrera de Geografía de la
Universidad de Playa Ancha identificaron la disminución de áreas de protección de
recursos de valor natural, así como la escasa claridad que sobre dicho concepto se
tiene en la elaboración de instrumentos de planificación territorial.
Guiadas por el geógrafo y académico UPLA, Raúl Martínez Hernández, las estudiantes
Alyzon Valdés Rojas y Francisca Rodríguez Labrín revisaron los cambios de uso de
suelo entre la promulgación del Plan Regulador Intercomunal de Valparaíso de 1965 y
el Plan Regulador Metropolitano de Valparaíso de 2014.
La elección de la zona de estudio respondió a que dentro de la zona central, el tramo
Quintay-Tunquén es el menos intervenido.
Al noroeste de Casablanca se encuentra Quintay, centro costero de interés público con
dos zonas pequeñas de áreas urbanas consolidadas. Sin embargo, cuenta con el
complejo turístico Santa Augusta, de alta intervención. En tanto, Tunquén, ubicado al
sur de Quintay, está habitado por 105 personas dado que es lugar de segunda
residencia.
Las estudiantes sostuvieron que el área de estudio posee todas las características para
ser nominada Área de Protección de Recurso de Valor Natural, esto es como zona
natural protegida por el ordenamiento jurídico vigente, tal como los bordes costeros
marítimos, lacustres o fluviales, parques nacionales, reservas nacionales y monumentos
naturales. Sin embargo, el Plan Regulador de Valparaíso 2014 solo definió el sector
como una zona de extensión urbana, pudiendo afectar la condición natural que lo
caracteriza.
“En el desarrollo de la investigación nosotras identificamos que los usos de suelo
que más disminuyeron fueron los humedales, la vegetación nativa, las praderas y
matorrales. Los humedales disminuyeron 17 hectáreas, por la extracción de agua
del Resort Santa Augusta, que cuenta con los derechos de agua de los esteros El
Jote y Casablanca, utilizados para el ornato y actividades recreativas del lugar,
piscina y el campo de golf”, explicó la estudiante Alyzon Valdés.
Instrumentos sin estandarización
Las futuras geógrafas concluyeron que las praderas y matorrales pasaron a ser de uso
forestal y residencial, y comprobaron que los instrumentos de planificación territorial no
presentan una estandarización en las zonificaciones y formulación de documentos
como ordenanzas, memorias explicativas y estudios de riesgo.
“Los instrumentos que inciden en el territorio se crean de manera separada, sin
correlación alguna. Tampoco existe una institución que articule todas estas
normas, lo que genera un marco regulatorio territorial incoherente. Con esto se
evidencian las deficiencias del ordenamiento territorial en Chile y lo fragmentado
que se encuentran las políticas públicas actualmente”, precisó la alumna Francisca
Rodríguez.
Las estudiantes UPLA afirmaron que Chile tiene una visión orientada a lo constructivo,
dejando de lado la dimensión ambiental que debiera tenerse en cuenta por todas las
cualidades geográficas que posee el país.
La investigación se realizó con financiamiento del Convenio de Desempeño UPA 1795
“Generación de conocimiento compartido sobre la dimensión territorial de la región de
Valparaíso”.