Con cuentos innovador programa de nutrición de la UPLA modificó hábitos alimenticios de preescolares.

 

Proyecto lo desarrolló la académica Sofía Coñuecar e involucró a
60 niños de Valparaíso. Se asoció un alimento con el beneficio directo
en actividades cotidianas, como jugar más tiempo, crecer y sanar
heridas.

Con la creación de cuentos que relatan la función que cada alimento tiene para el
cuerpo, Sofía Coñuecar Silva, académica de la carrera de Nutrición y Dietética de
la Universidad de Playa Ancha (UPLA), logró modificar hábitos de alimentación
saludables en niños de entre 3 y 6 años de la Escuela Especial de Lenguaje San
Roque, de Valparaíso.
La académica precisó que el “Programa Educativo Aprendo Nutrición”, se originó
en la necesidad de implementar estrategias educativas novedosas, que logren
motivar a los preescolares y sus padres y/o apoderados, hacia el aprendizaje y
adopción de hábitos de alimentación saludable.
“La idea era tener un diagnóstico alimentario-nutricional de los niños y
las familias. Entonces se hizo una evaluación nutricional y, además, se
aplicó una encuesta para conocer las preferencias y los hábitos
alimentarios de los niños. La malnutrición por exceso era sumamente
alta, bordeaba el 50 por ciento aproximadamente en la escuela y, en
general, los papás no tenían mucho conocimiento en cuanto a
alimentación”, informó la académica, quien detectó alto consumo de snack,
golosinas, y alimentos altos en grasas y azúcares.
Metodología
La nutricionista creó el libro de cuentos “Las Aventuras de Flopy”, que consiste en
siete historias que narran cómo esta pequeña niñita va venciendo sus
aprehensiones con los alimentos, mediante el aprendizaje de la importancia que
tienen estos para su salud. A lo anterior, se sumó el Concurso Puntos Saludables,
donde podían obtener puntos todos los niños(as) participantes al programa
Educativo, que cumplían con los desafíos semanales, de traer una colación según
el grupo de alimentos saludables que habían aprendido en la sesión anterior. Las
colaciones que formaron parte de este concurso estuvieron basadas en los
siguientes alimentos y/o grupos de alimentos: cereales, pan, papas y leguminosas
frescas, frutas y verduras, lácteos, leguminosas, huevos, pescados y frutos secos.


Las historias eran muy concretas, y entregaban el mensaje de que, consumir
alimentos saludables, ayudaban a tener más energía, a curar sus heridas más
rápido y a crecer, entre otras cosas.
La profesional agregó que, a través de estas simples historias, los niños asociaron
fácilmente lo positivo que es para sus organismos, ingerir alimentos saludables.
“Para poder llamar la atención del niño, era necesario buscar una
estrategia que pudiera centrar su atención. Entonces Pensamos en
cuentos, porque el niño es muy imaginativo. Entonces, a través de los
cuentos, nosotros los podríamos hacer viajar a este mundo y ser
protagonistas del libro, porque se sentían identificados con la Flopy y eso
fue muy provechoso”, dijo Sofía Coñuecar.
En cuanto a los resultados, fueron positivos, pues luego de trabajar un año con
ellos directamente, los niños y sus padres modificaron sus colaciones y las
hicieron más saludables (huevo, frutas, ensaladas y frutos secos, entre otros).
Además, se hicieron mediciones y se verificó que quienes participaron en el
programa, regularon su peso y crecieron más.
En concreto, a través de esta innovadora metodología, se logró que los niños
relacionaran los beneficios de algunos alimentos, con actividades cotidianas de la
vida. Por ello, es factible que repliquen la experiencia nuevamente allí o en otros
establecimientos educacionales.