Posición de Farmacias Independientes de Chile ante recomendaciones de la FNE en Informe Preliminar del Estudio de Medicamentos.

 

Farmacias Independientes reunidas en los gremios AFFI Chile y UNFACH, valoran el Informe de
la Fiscalía Nacional Económica (FNE) en relación a que “los medicamentos son un bien de primera
necesidad y es urgente adoptar medidas que permitan a la población acceder a ellos a un menor
precio”.
No obstante, las Farmacias Independientes no pueden estar a favor de ninguna medida o
recomendación de dicho informe, que privilegie un modelo económico basado en la
competencia por sobre aspectos sanitarios propios de una correcta Política Pública en
Medicamentos y de una dispensación farmacéutica profesional que entregue garantías de
acceso seguro a medicamentos a las familias chilenas.
Por eso rechazamos cualquier recomendación que vulnere estos principios, tales como modelos
que pretenden ver ventajas económicas al prescindir de la presencia de Químicos Farmacéuticos
en las farmacias, y que propician contactar a uno solo en caso de ser necesario. En vez de
abocarse a promover medidas económicas claves, como la eliminación del impuesto a los
medicamentos, I.V.A.
La venta de fármacos debe enmarcarse en una política de salud, que conlleve protección del
medicamento (calidad, seguridad, trazabilidad, controles de temperaturas, origen, etc.), siendo
consecuente con las normativas que rigen a las farmacias en la actualidad, conforme las
directrices de la OMS y la OPS.
Con ese espíritu, Farmacias independientes declaran en relación a los cuatro objetivos
fundamentales planteados en el informe preliminar de la FNE, lo siguiente:
1.- Que se introduzcan más medicamentos bioequivalentes en el mercado.
Las farmacias independientes siempre han estado a favor de avanzar en la política de
bioequivalencia, pero reiteradamente han señalado que la forma en que se ha implementado
no cuenta con los incentivos necesarios, ya que muchos medicamentos han dejado de
comercializarse antes de entrar a certificarse. En eso coinciden con el Informe de la FNE, en
cuanto la política de bioequivalencia no ha sido efectiva.
Además, la bioequivalencia asume que el precio de los genéricos bioequivalentes es superior al
de los genéricos, pero inferior al precio de los productos éticos de receta dura. Hay que ser claros
en esto, el bioequivalente compite con el medicamento de receta, que es el que realmente
afecta el gasto de bolsillo de los chilenos, porque es intercambiable por él, no por un genérico.
Por ende, los bioequivalentes jamás lograrán bajar el precio de los genéricos, si de los
medicamentos de marca.
Con el actual diseño de la política de bioequivalencia, es muy probable que una serie de
medicamentos dejen de estar disponibles en el mercado, pues a los laboratorios productores no
les interesará producirlos. Es preocupante que por esta razón Chile ya esté viviendo uno de los
más graves desabastecimientos en una extensa lista de medicamentos genéricos por quiebre de
stock.
Por ello, también debiera recomendarse la obligación que los laboratorios vendan el abanico
completo de genéricos, para que las farmacias puedan contar en su arsenal terapéutico con
todos los medicamentos genéricos (tengan o no éstos exigencia de bioequivalencia).

En relación a los altos costos de la bioequivalencia y que el 80% de los medicamentos inscritos
en Chile aún no tienen alternativas bioequivalentes, existe una norma técnica, la 131/2012, que
impide que lleguen a Chile fármacos bioequivalentes, si éstos no han sido validados en sus países
de origen, por Centros de Bioequivalencia aprobados previamente por la FDA de Estados Unidos
o por la EMA de Europa. Para nuestro Ministerio de Salud no son garantía las agencias sanitarias
de países tales como China, Corea del Sur, India, Malasia, Rusia, Singapur, Tailandia, Taiwán,
entre otros. Si se elimina esta barrera, se obtendrá el ingreso a Chile de cientos de fármacos
bioequivalentes de estos países, todos los cuales poseen tecnología farmacéutica muy superior
a la de Chile.
2.- Que se obligue a los médicos a recetar medicamentos sin marca.
Las farmacias independientes hemos sido promotores de la receta por DCI, esto es, por su
denominación común internacional, idea que está consagrada en el proyecto de ley de fármacos
II y así acabar con la práctica de los laboratorios que invierten cifras superiores a US$ 200
millones al año, para promover sus marcas entre los médicos.
3.- Que se obligue a las farmacias a dispensar los medicamentos más baratos
estableciéndoseles además un cobro fijo por dispensar los medicamentos.
Sobre este punto, el mismo informe confirma que las farmacias compran los medicamentos a
los laboratorios a precios en promedio un 70% más caro que el sector público.
Súmese a ello el alto costo de la regulación sanitaria que deben enfrentar las farmacias en Chile,
más la obligación de tener un petitorio mínimo. Si prospera una medida como esa,
desaparecerán cientos de farmacias en el país, simplemente porque no le darán sus márgenes.
Es curiosa y compleja esta recomendación, pues en la práctica, al transformar a un emprendedor
en un servicio, se le priva de todo poder de compra. En tales circunstancias, no cuesta imaginar
quién impondrá los precios de los medicamentos en Chile, pues los laboratorios no tendrán
contrapeso comercial alguno. Ningún mercado funciona así.
Más aún, resulta interesante destacar que hace un par de días la CIF promoviera un sistema de
acceso universal a medicamentos para Chile, en que el gasto de bolsillo de medicamentos lo
asume el Estado, las aseguradoras, las Isapres, FONASA. Es decir, los laboratorios logran que
existan pocos compradores, institucionales, y las farmacias que operamos en el país
simplemente dispensamos lo que estos otros entes acuerden. Lejos de promover la
competencia, esta medida la mata.
Distinto es que se regulen los monopolios de las patentes farmacéuticos, que se incentive la
bioequivalencia, la receta por DCI, se permita el intercambio de lo recetado, tratándose de
drogas maduras por sus equivalentes farmacéuticos, se autorice la información del vademécum

disponible, se sancione un IVA diferenciado para los medicamentos, todas medidas pro-
competitivas.

4.- Que el Estado compre medicamentos de manera más transparente, eficiente y efectiva.
En relación al sector público, para las Farmacias Independientes resulta altamente preocupante
que con un proyecto de Ley en trámite, que busca permitir la intermediación para la venta de
Fármacos por parte de Cenabast a farmacias pequeñas, el Informe de la FNE constate que el
principal problema detectado “se relaciona con deficiencias regulatorias en la forma en que se

confeccionan las listas de compras de medicamentos de este segmento, lo que podría estar
provocando formas de compra menos transparentes, eficientes y efectivas”.
En una segunda etapa, la FNE propone crear un seguro farmacológico público o privado, que
permita cubrir gastos en medicamentos. Un seguro, es una buena alternativa, presente en
muchos países y reduce directamente el gasto de bolsillo de los usuarios, pero debe hacerse en
un contexto de competencia y no caer en el típico modelo asegurador donde sólo suben los
precios de los medicamentos, como se demuestra en una simple comparación de los precios de
los medicamentos en el mundo, donde los laboratorios no tienen una contraparte comercial,
sino, simples mesones para dispensar, suben los precios a su antojo. Mírese los precios de los
medicamentos éticos en USA, Europa y Japón.
Venta de medicamentos OTC (over the counter o de venta sin receta) en establecimientos
distintos a las farmacias
En relación a insistir en medidas que ya han sido rechazadas en el Congreso, por el riesgo
sanitario que conllevan, tales como permitir la venta de medicamentos OTC (over the counter o
de venta sin receta) en establecimientos distintos a las farmacias y a través de otros canales,
como el online, las farmacias independientes creen que esta recomendación contradice el
principio que el mercado de medicamentos no puede operar en Chile de la misma forma que el
mercado de consumo.
Preocupa que se obvie totalmente que las farmacias son Centros de Salud y, queda la impresión,
que lo que subyace en el fondo de esta recomendación, no es otra cosa que impulsar un mayor
autoconsumo de fármacos OTC por parte de la población, tratando al medicamento como un
bien de consumo pese a tener riesgos para la salud para quienes los consumen, más aún,
teniendo a la vista las altas tasas de intoxicación por automedicación.
Esta tasa aumentará con la desregulación, así como las intoxicaciones por automedicación.
Abunda evidencia internacional empírica de los riesgos, y cómo genera una contracción del
sector, incrementando los precios de los medicamentos de venta bajo receta médica.
Nuestra opinión es que se debe contar con una regulación eficaz pro mercado farmacéutico,
enmarcada en una política nacional de medicamentos que se haga cargo de los precios desde
una perspectiva integral, elaborada con la participación de todos los incumbentes, para lo cual
este Informe presta mucha ayuda, pues desnuda una serie de realidades del mercado, pero
olvida la consideración que la cobertura nacional, los estándares de regulación, la profundidad
del arsenal terapéutico disponible en farmacias, el precio medio de los genéricos y copias -de
los más bajos de la región-, se logra por los emprendedores farmacéuticos, todo lo cual requiere
más competencia, menos discriminación y reglas del juego claras. Para eso estamos totalmente
disponibles.